VEINTE AÑOS DE DUELO

Veinte años de duelo es el testimonio de una pérdida que no llegó con aviso y cuyas consecuencias se extendieron durante casi dos décadas.

A los dieciocho años, el autor perdió a su padre de manera abrupta. Lo que siguió no fue un proceso ordenado ni ejemplar, sino una caída prolongada: culpa, enojo, vacío, una guerra silenciosa con la idea de Dios y una sensación de soledad que persiste incluso cuando se intenta negarla. Durante años, el duelo no fue tránsito ni aprendizaje, sino estancamiento.

Este libro no habla de la muerte como acontecimiento, sino de lo que ocurre después, cuando la vida continúa y uno no está preparado para seguirla. No busca consolar, ni ofrecer respuestas, ni presentar la pérdida como una experiencia transformadora por sí misma. Narra, con crudeza, lo que significa quedarse sin aquello que nunca se valoró lo suficiente hasta que ya no está.

Con el paso del tiempo, la vida llevó al autor a otro lugar: una familia, hijas a quienes intenta preparar —sin certezas— para la inevitable repetición de la ausencia. Desde ahí surge este texto: no para enseñar a superar el duelo, sino para acompañar a quien lo atraviesa en su forma más básica y honesta.

Porque a veces no se trata de sanar, ni de entender, ni siquiera de querer vivir.
A veces, basta con aprender a seguir existiendo.

Veinte años de duelo no es un libro sobre la muerte.
Es un libro sobre lo que sucede cuando el mundo sigue girando y tú no.